SÍNDROME HANG JONGE

Mostrar una sonrisa, poner un obstáculo en el camino, limpiar el espacio, cambiar de lugar un objeto, modificar la temperatura ambiente o la música que nos envuelve, dar un golpe sobre la mesa, pegar un grito o susurrar un gemido, tomarse un descanso, quedarse en silencio o responder con una simple mirada. Cualquiera de estas acciones puede afectar en nuestra manera de reaccionar.
Todas nuestras acciones, absolutamente todas, tienen repercusión en el otro.
Síndrome Hang JonGe es la reflexión de cómo nos influimos las personas, las unas a las otras.
Es el planteamiento de la pareja, de sus dinámicas, de sus tensiones, de sus complicidades y sus roles preestablecidos.
Pone de manifiesto la relevancia de la convivencia en días en los que las fronteras interpersonales (en nuestra cultura europea occidental) se estrechan, a la vez que se ensanchan, se limitan y se pervierten.
Cómo lo individual es político.
¿Cómo afecta lo que yo hago al resto de seres que me rodean? ¿Cómo puede llegar a influir un gesto mío en el resto de tu día? ¿En el resto de tu vida?